sábado 8 de enero de 2011

Trailer fotográfico: Las colinas tienen ojos





Robo de "The Wrong Side of the Art" (imprescindible website repleto de posters de exploitation y derivados) cuatro pósters (está visto que me gusta esto de analizar el marketing peliculero) de "Las colinas tienen ojos", el clásico de Wes Craven. ¿Por qué clásico? Sus virtudes se pueden separar como en un tebeo: está el guión y el dibujo (aquí todo lo demás). El guión es un relato lineal, tipo Warren (aunque sin humor), sin muchas virguerías, que pueda dar pie a una atmósfera más o menos inquietante o inusual. Y luego, el dibujo, el estilo, la atmósfera, que no es de tipo fantástico, una moda que aún hoy está rondando (aunque esa misma moda ha acabado tan asentada que las películas acaban teniendo un "look" unificado y poco natural, sin que ello sea un defecto, y de nuevo me remito al remake de Aja, con sus steadicams y demás zarandajas) y que daba como fruto películas...¿sucias? ¿malsanas? Probablemente (aunque habrá a los que les dé más mal rollo, y otros a los que menos, entre los que me incluyo). Y esa estética renovadora, basada en la espontaneidad y la naturalidad, quitando sets, tramas enrevesadas y rehuyendo de maquillajes rebuscados, y echando mano de elementos "encontrados" (el paisaje, Michael Berryman), seguramente sean la base de la fama de "Las colinas tienen ojos". Y más allá de éxitos y cosas así, es una buena película, por todas esas cosas, por esa misma sensación de naturalidad y suciedad, en todos los aspectos, y por ir metiendo esa cizaña poco a poco (regla crucial del género), que parece una obviedad, pero que es crucial en las diferencias que hay entre las películas de Craven y Aja, donde todo está ahí desde el primer momento.

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